martes, 26 de febrero de 2008

¿Es tonto o toma drogas?

De verdad, ¿no seriais capaces de votar al PP por llevarle la contraria? Esto es precisamente todo lo que yo odio, ese asqueroso despotismo pedante y guay. Y es que siempre me pregunto lo mismo ¿qué pasaria si esto lo hace otra persona diciendo justamente lo contrario?


A mi la verdad, este hombre jamás me ha gustado,normalmente me ha cuasado indiferencia, pero de aquí a unos años me resulta profundamente vomitivo. Ha sufrido el sindrome de la lamida de huevos. A él, al igual que al tomate, le dijeron aquello de "su progama es una mierda... pero que listo es Sardá" "¡qué producto tan bueno es crónicas marcianas!" La realidad es que tenía exito porque sacaba tetas y carne a lo bestia en pantalla. Sardá no es listo, Sardá hizo que la tele se fuera a la mierda más profunda(seguramente si él no hubiera exitido, la TV se hubiera ido a la mierda igualmente)

3 comentarios:

3872 Orcos dijo...

Vou ser boa persoa, Sardá estivo tomando unhas cañas antes do programa... se fose mala persoa comezaría a pensar nos previos dos seus programas, xunto a Coto, meténdose de too.

Planta en un tiesto dijo...

Javier Sarda es uno de los mayores responsables de toda la mierda de televisión que tenemos hoy en día (pepe navarro también tiene gran culpa). De todas maneras echarles la culpa de todo a estos dos elementos tampoco es justo. España tiene la televisión que se merece, en mi opinión: la gente realmente ve esos vomitivos programas.

Sobre la actuación de sarda en el video, no se puede decir mucho. O tiene un sentido del humor propio de un infante de primero de la ESO que sufra cierto grado de retraso mental, o está hasta las cejas de dios sabe que porquería. Mejor que sea lo segundo, que se le pasa en unas horas/días.

Davit B&S dijo...

Bastante lamentable. Pero bueno, nosotros no hacemos caso a nadie a la hora de votar, así que seguiremos con nuestro voto de izquierdas. Para eso estamos viviendo en una comuna anarcosindicalista. ¡No a la represión inherente al sistema!
A Sardá, lo máximo que le haríamos sería darle un café con sal, a ver si se le pasa la moña (a Rajoy también se lo daría. Y no digamos a Acebes).