domingo, 19 de septiembre de 2010

La Bola

Stephen Hawking sabe mucho de agujeros negros pero de extraterrestres no tiene ni puta idea. No lo digo yo, lo dice don Eladio. Ahora bien, seré yo quien afirme que Stephen Hawking sabe mucho de agujeros negros pero de la existencia de Dios no tiene ni puta idea.
Esta, que pudiera ser una parrafada sin mucho sentidiño, en el fondo tiene mucho de cierto. Stephen Hawking dice que como existen las leyes de Newton pues Dios no es necesario.UMMMMMMMM!

Stephen no tenía todos los datos para hacer esta afirmación tan atrevida. Es probable, ¡que cojones! es seguro que sus lacayos le harán llegar, con sus revistas científicas semanales, este poderoso articulo escrito por mi: EL OBISPO, en donde demuestro que Dios si tiene que existir.

El experimento para demostrar la existencia de DIOS se puso en marcha en un entorno rodeado de infieles. El manubrio y la planta asistían, curiosos pero escépticos(como obliga su miserable existencia). La medusa puso en juego su fe y yo asistí cual epifanía al poder más brutal y desmedido al que he tenido acceso.

Las manchas más terribles poseían una sábana, antaño más limpia que mi propio espíritu. Examinada a conciencia por los profesores de la duda se introdujo en la lavadora.
Hasta ahí nada parece anormal. Horas antes uno de los "miembros" fantasma del blog "Davit D&B(todos sabemos que es un holograma y no existe en realidad) había cuestionado los principios más básicos y elementales de la planta "¿Qué es real?"- decía en un tono grave mientras desesperaba al cuadriculado vegetal. En medio de la batalla dialéctica surgió LA BOLA. Un aparejo místico del que nadie sabe nada con claridad.
Según parece, esta bola es capaz de limpiar la ropa sin utilizar detergente. Nadie lo creyó...no obstante, tras una compra de algo totalmente ajeno a esto, la Medusa tenía en su poder, a modo de regalo, dicha BOLA. El experimento estaba en marcha.

Lo que sucedió después es ya historia. Introdujimos la bola en el tambor de la lavadora....¡ingenuos! Tras unos segundos de duda, la bola se elevó disparada por su propia energía y salió disparada quedando suspendida en medio de la sala. Una luz cegadora, que yo identifico, inequivocamente, con el poder de Dios emanó con brutal firmeza del místico elemento. Lentamente empezó a girar sobre si misma. La velocidad aumentaba hasta límites supersónicos. Durante un buen rato tocamos el cielo. Paró, se apagó y se guardó sola en su caja. La sábana amaneció limpia y yo diría que el oscuro corazón, podrido por malos pensamientos, de la planta y el manubrio fue más puro desde ese momento.


Dios, Sr. Hawking, tiene que existir porque es la única razón para que LA BOLA tenga cabida en este universo.

4 comentarios:

3872 Orcos dijo...

NOOOOOOO!!!!! YA NO VALE!!!!
Tenías que haber metido la sábana sin bola ni nada!!! joder... a la mierda la ciencia (bueno, este era uno de los trasfondos de la entrada).

Planta científica dijo...

¡¡¡LA BOLA!!! Yo solo me rindo ante un Dios: LA CIENCIA. Fría y eficiente, cual prostituta alemana, no entiende de fe, ni de pasiones, ni de medias verdades. Que haya levitado puede ser atruible a no menos de cinco (5) causas diferentes, entre las que se incluyen uso de imanes, consumo de estupefacientes y descenso de la gravedad localizado.

Por todo ello, y, sobre todo, por la ausencia de un grupo control en esta prueba, id est una sabana sucia lavada tan solo con agua, doy a este experimento la nota que se merece: un 4'5 sobre 10.

EL OBISPO dijo...

Falaz! Tan necio eres que ni cuando un milagro se muestra, ni cuando dios despliega todo su poder ante tus ojos te das cuenta?

Niegas la evidencia...reniegas de tus principios cabales.

Milagro y punto.

Manubrio de Ébano dijo...

LA BOLA=LA MENTIRA, no hay nada más que decir, no nos creemos este milagro. Yo os contaré uno.... estamos de obras en casa y ayer a eso de las 6 una máquina de un obrero empezó a funcionar sola, OS LO JURO!!!!!!!!!! Nunca descubriré la razón, y no hay ninguna explicación válida. Eso sí fue un milagro de algún tipo, o algo que nadie ni nada puede explicar.