miércoles, 4 de agosto de 2010

Stephon Marbury

Podía pasar directamente al vídeo y punto. Habla por si solo. Pero los millones de seguidores de este blog merecen algo más.
Marbury fue una de las superestrellas de principios de siglo de la NBA. Junto con Allen Iverson, quien seguramente merecería otro post de este calibre, fue uno de las mejores individualidades de la liga en el puesto de base. Anotador,físicamente increíble, y admirador de Stockton(eso es algo bueno, fíense los que no tengan ni idea de este deporte)
SU carrera no acababa de estallar como se esperaba. Empezó con Garnett en los wolves(los que tienen los derechos de Ricky) y eso no es bueno para nadie. Cambió y se fue a las orillas de Hudson, pero a los pobres; a los Nets. Tampoco estalló. Se llevaba fatal con sus compis y eso fue lo que más destacó, además de sus individualidades. Luego, tras largos años de espera se fue a sus Knicks, el equipo de sus sueños. Todo parecía ser como él había deseado pero... lo resumiré diciendo que en dos temporadas a penas jugó por problemas con todo dios.
Casi retirado fichó por los Celtics, pero, saliendo desde el banquillo no hizo nada.
También es destacable que hizo el partido de su vida en los cuartos de final de las olimpiadas de Atenas contra no recuerdo bien que selección.

Ahora está por china y el año pasado sonó para el obra. Se queda en china y lo hace rechazando una oferta de los, insultantes al buen gusto, Heats. ¿POr qué? Porque le pagan un pastón y promueven su línea de calzado Starbury.



En su decadencia como jugador le ha acompañado una decadencia en su bienestar mental. Grabándose durante 24h. y colgándolo en el youtube: como vaselina, llora sin aparente motivo, se sincera sobre su ....bueno, sobre lo que se le pasa por la cabeza.

Sin duda, estoy de acuerdo con los orcos, La NBA es al baloncesto lo que el futbol al deporte en general.



1 comentario:

3872 Orcos dijo...

Dicir que non comentamos nada porque xa o coñeciamos, estes futboleiros da NBA son coma os trolls das cavernas que criamos máis abaixo, gañáns sen sentidiño!