jueves, 22 de julio de 2010

¿La visita que jamás se debería haber producido o la visita que debería hacerse todos los años?

Alarmado me siento delante del ordenador de un ciber. A mi vera está la medusilla, quien en realidad es la que cuenta la historia que a continuación voy a relatar; pero a mi otra vera tengo un viejo que se ha colado directamente en el top de la gente rara que te puedes encontrar por el mundo.
Su aspecto es de comic. Pantalones de pinzas pasados de moda, camisa de cuadros y un rostro ajado por el tiempo y penurias económicas... el hambre sólo está a una generación de distancia.... se le ve un buen hombre. También se le ve un poco torpe, en principio, con el ordenador, casi gracioso. Una sonrisilla medio complaciente me acompaña cuando me siento a su lado. Pero, como no puede ser de otra manera me fijo en lo que está haciendo. El muy cabrón está manteniendo dos conversaciones por mesanger. ¡¡¡¡Dos!!! Detrás de su aspecto de abuelete piadoso, se esconde una mirada pérfida y un ser oscuro y depravado. Por suerte para él, en este momento mantiene conversaciones con adultos(o gente que se hace pasar por adultos) mientras que él se hace pasar por un menor que ha sido sodomizado por su padre. Desconozco si esto es un delito. La verdad es que si estuviera hablando con menores ahora mismo en vez de escribir esto, estaría llamando a la poli. Sus conversaciones son un poco lamentables, como sacadas de una película de porkis.... pero bueno, la verdad es que no puedes hacer otra cosa que mirarlo con un poco de asquillo.


Bueno después de esto entro directamente a contar una historia que me ha llegado de manos de la medusilla. Halábamos, no recuerdo la razón, de como una compañera suya de trabajo no come carne. Resulta que la chica en cuestión, siendo pequeña, visitó a unos amigos en una casa de campo. Allí jugaba gozosa cual Heide con su abuelito y las cabras. Corría pradera arriba, pradera abajo y se bañaba en un enorme lago que había a unos cien metros de la casa. Subía acalorada y feliz cuando el amigo de la familia le dijo " Ven conmigo", la llevó al corral y le enseñó los conejillos que correteaban plácidos. "Elige uno" le dijo. Ella buscó el que más le gustaba, el más espabilado, el más llamativo. Infeliz, pensaba que iba a ser un regalo para llevarselo a casa. En vez de eso....lo tenía en la mesa para la cena. Esta es una buena excusa, un buen trauma para no comer carne en tu vida.....¡ja!

Otro compañero, interrumpió tan interesante relato cuando comentó sus experiencias cárnicas. Ahora, con 4 décadas a su espalda, es capaz de comerse una sabrosa hamburguesa doble mientras ríe a carcajadas y cuenta esta historia. Los trozos de carne se le quedan atrapados en los dientes y cuando recuerda los detalles más escabrosos, alguno de esos trozos de carne se le escapan involuntariamente de la boca.
Siendo niño, dice, en 3º o 4º de EGB a mi jefe de estudios no se le ocurrió mejor idea que llevarnos de excursión al matadero....para que viéramos como llegaba la carne a nuestros platos. Allí pudieron ver como a Lucerito y Blanquita las convertían en filetes...¡¡¡¡TODO EL PROCESO!!! Primero los "adormecen" con un ligero shock electrico. Allí empezaron las alarmas, pues a los muchachos, sorprendentemente, no les parecia tan divertido como en principio pudiera parecer. Luego un disparo en la sien con una especie de martillo acaba con la vida de los rumiantes...Y nada que a los niños no les hacía gracia. Empiezan los mareos "Pero ¿cómo?" debió pensar el profesor encargado de aquella excursión. Y el toque final....los hombres con hachas y sierras empiezan a despiezar a los cadáveres. La sangre corre por regueros y cae en conductos. Desvisceran a las bestias y trocean su cuerpo. Omitiendo detalles que todos podemos imaginar(y que por voluntad nunca evocamos) los niños empiezan a vomitar y ponerse realmente malos.

Yo me imagino a uno de esos operarios, un hombre gordo, con barba de tres días y sudoroso, con dos enormes hachas empapadas en sangre con restos de un estómago de vaca y un delantal sacado de una película de serie b, riendo a mandíbula batiente mientras masca un poco de cecina.

Yo creo que una visita así debía ser obligada a todos los "nenes" de 8-10 años.... así cuando lleguen al instituto se les puede decir aquello de "Os calláis de una puta vez o hacemos una visita al matadero"

5 comentarios:

Redaccion dijo...

Ondia que historias mas escabrosas, y es que cada cual es un mundo

JV

medusilla dijo...

Debo decir que esta historia fúe contada mientras estábamos en un McDonalds... y debo decir también, que la historia es bastante más cruda de lo que el Obispo hace creer. Esta vez, la realidad supera a la ficcion, en ambos casos, porque lo del hombre en el chat... es de película

3872 Orcos dijo...

Está contrastada? era un grupo de delincuentes juveniles? El profesor los odiaba, no? ¡Qué grande era la EGB! Seguro que a la llegada, los niños pálidos y temblorosos, pidiendo una cena frugal e ir para cama, los padres felicitaron al claustro de profesores y todos juntos soltaron una alegre carcajada y se tomaron unos vinillos dulces con un "a su salud".


¿qué ocurriría hoy en día? ¿Cuál sería la primera cadena en sacarlo a la luz? ¿España directo? ¿La Noria? ¿el gato al agua (si ocurriese en Cataluña)? ¿El Wyoming si lo hiciense en Madrid?

Planta dijo...

Debo estar convirtiéndome en un sociópata, porque leyendo la historia he pensado: "joer, no es para tanto. Estos niños de ahora... es solo un matadero".

Seguramente, aun así, el sociópata sería el profesor por ocurrirsele llevarlos, o mejor aun, por no saber interpretar sus caras de horror y nausea. Una vez más, los funcionarios en las noticias.

Ese día el mundo vio la creación de varios vegetarianos. Excelente, más carne para nosotros.

moco dijo...

Claro planta, como eres un vegetal, la visita escolar al matadero te parece un cuento de hadas.
Lo cierto es que a mí tampoco me causó tanta impresión la historia pero supongo que fue porque me pareció más asqueroso lo del cerdo del chat.