viernes, 8 de enero de 2010

La vida en Providence (primera parte)


Tras largo tiempo sin dar noticias, me dispongo a contar mis impresiones de la vida americana (espero que esta vez de manera más regular)



Providence, destino exótico


Oh Providence, bella ciudad, capital del gran estado de Rhode Island. Cuantos rincones ocultos contienes, cuanta diversión, cuanta vida, cuanta… en fin, a quien quiero engañar. Providence es un rollo. Para que os hagáis una idea de cómo es Providence la dividiré convenientemente en tres zonas (nada geográficamente concreto).

La primera zona es la universidad de Brown. La universidad es como una burbuja. Podrías hacer vida en el campus, y no te haría falta salir de él para casi nada. Es una zona bonita, con edificios antiguos, y, por supuesto, con toda la parafernalia que se asume de una universidad de prestigio. El centro del campus es el Main Green, un área de césped rodeada de edificios universitarios donde suelen ser todas las actividades al tiempo libre. Aparte del Main Green, tenemos Thayer Street, el corazón del campus. Esta calle está llena de tiendas, ya sean de ropa, libros, curiosidades o recuerdos. Hay muchos restaurantes, incluso un cine. Hay algún puesto de comida en la calle, peluquerías, bares. Todo el campus está poblado por cientos de estudiantes que vienen y van de aquí para allá, siempre con prisa, siempre atareados. Encuentran tiempo para organizar performances o para montar un tenderete para concienciar al personal que los niños pobres de Guatemala (for example). Se puede decir que en el campus hay vida: se ve gente. Da la sensación de que, al estar allí, formas parte de un colectivo.

Hasta aquí diréis “mmm, extraño. ¿Por qué tanto énfasis en cosas que se asumen, como que en una calle haya bares, restaurantes o una peluquería?”. Lo cierto es que en Providence, esto es la anomalía, y no la regla. Contrastemos esta zona con la siguiente.

La segunda zona es el centro de la ciudad, o Downtown como dicen los americanos. El corazón del centro es el Mall, lo que para nosotros es el centro comercial. El Mall es enorme, tiene muchas tiendas, pero la absoluta mayoría son tiendas de precios prohibitivos, ya sean de ropa, muebles o de otra cosa. También tiene un cine, una par de sitios para comer, una tienda de Apple, un par de tiendas de tecnología. En el Mall se puede decir con confianza que HAY gente. ¿Por qué esta insistencia constante la gente? En Providence no hay gente. No quiero decir que esté desierta. Simplemente que no se ve gente. Te paseas por las calles del centro, y ves a un par de personas, quizás a unos policías, a unos obreros, a unos trabajadores que salen de la oficina, o a un inmigrante perdido. Pero nada más. No hay gente en la calle.

Maticemos esto: no es que Providence sea horrible o peligrosa (aunque hablaré sobre la peligrosidad más adelante). Es simplemente que la gente no hace vida en la calle. La gente sale de casa en coche, se va al trabajo, sale del trabajo y se va a casa. Por eso es difícil cruzarte con alguien. No es algo exclusivo de Providence. Sin ir más lejos, este verano cuando fui a Los Ángeles, había zonas por las que apenas se veía otra cosa que turistas. La gente usa el coche, no camina. En el centro hay tiendas (no demasiadas, pero las hay) y algunas discotecas, pero no tiene una gran vida nocturna, del mismo modo que no tiene una gran vida diurna. Imaginaros salir por Santiago y cruzaros con un par de personas por la calle solamente. No estoy hablando de cruzarse con tres perroflautas a las tres de la mañana por el Pombal, no. Estoy hablando de cruzarse con cuatro gatos a las tres de la tarde en el centro de la ciudad. Yo me había hecho a la idea de que todo Estados Unidos era así, pero cuando me fui a Boston descubrí que no, hay ciudades normales, con vida urbana y todo eso. Muy “europeo”.

La tercera zona podría ser todo el resto. Las afueras de Providence son suburbios. No “suburbs” en el sentido americano (urbanizaciones), sino suburbios en el sentido español. Es una ciudad que, en cuanto sales del centro, ves pobreza. Casas chungas, y gente sin dinero. Zonas peligrosas. Rhode Island es un estado pobre, y quitando el centro y Brown (que por supuesto es todo lo contrario, una zona muy rica, con estudiantes con dinero) Providence también lo es.

Providence es una ciudad de contrastes. Diagnóstico: mortalmente aburrida.

Como anécdota, la ciudad donde viven los personajes de “Padre de Familia”, Quahog, está basada en Providence. Para quien no se lo crea, http://en.wikipedia.org/wiki/Family_Guy





Los estudiantes de Brown


Del mismo modo que Providence no es Estados Unidos, los estudiantes de Brown no son estudiantes de Estados Unidos. Pero esta vez es al revés: son excepcionales. No deja de sorprenderme la capacidad de trabajo y de entrega que tienen los alumnos. Cada vez que hago la comparación mental entre los estudiantes universitarios españoles y los de aquí, me entra la risa floja.

Imaginaros: ¿Qué ocurriría en España si mandas de un día para otro una composición, nosecuanto vocabulario y que lean un texto para una clase de idioma? La respuesta es REBELIÓN o motín. La otra posibilidad es que no lo hagan y punto o que no vengan a clase (no hace falta mandarles deberes para que no vengan). Aquí todo el mundo asiente, quizás haya algún suspiro, o incluso bufido, pero ellos lo hacen y punto. Y lo hacen bien, o muy bien.

Otra situación: ¿Qué ocurre en una clase de idioma en España cuando el profesor se da la vuelta? Pues que te pones a hablar con el compañero en español del partido del Obradoiro del fin de semana (como veis me mantengo actualizado cual Windows). No sigues hablando en inglés (es que da vergüenza hablar con un compañero en inglés, la mayoría pensaría –incluso yo lo hacía). Aquí hay veces que llego a clase a las 9 de la mañana y me los encuentro hablando español entre sí. Acojonante. Luego, ya puedo estar hablando con unos al otro lado de la clase, que el resto sigue hablando en español. Ver para creer.

De forma que es imposible no tratarlos bien. Es muy raro que aquí un alumno te salga cabrón, o que te joda la clase, y si lo hace, le mandas un mail invitándole a no volver y santas pascuas. Así que nada de muñequitos vudú o cosas por el estilo: realmente da gusto dar clase.


Clases sociales y demás cosas

Estados Unidos tiene una característica que yo nunca he visto en otro país del mundo (tampoco es que haya viajado a decenas de países, pero si a varios). Aquí las clases sociales se ven de una manera tan clara que sería ridículo, si no fuese porque es triste.

Primero empezaré hablando de España. En España hay gente rica, pobre y clase media. La cosa no está trazada con trazos muy gruesos en la mayoría de los casos, y se podría decir que la mayoría de la gente pertenece a una clase media tirando a proletaria. Pero, al final, todos nos vemos en los bares, todos vamos a los mismos sitios, estudiamos en las mismas escuelas y compramos en el Carrefour. Sí, hay escuelas privadas, y hay discotecas privadas, y hay el Corte Inglés y el Aldi, pero por regla general son lugares que la clase alta limita a su alrededor para uso personal y privativo. El resto de mortales compartimos país.

Aquí en Estados Unidos eso no sucede. Me doy cuenta cuando salgo de casa por la mañana y veo el instituto público que está pegado a la universidad megaprestigiosa y supercara de Brown, y en el que solo veo entrar negros e hispanos. Me doy cuenta cuando voy al Whole Foods de la esquina donde te cobran 5 putos dólares por una lechuga “organica” y donde solo ves gente bien vestida y el servicio es exquisito, y cuando voy al Wallmart que está a tomar viento y donde hay negros, hispanos y gente sin mucho dinero, donde veo a madres con 4 niños gritando en un carrito y el carrito está lleno de mantequilla de cacahuete, oreos y pollo congelado, donde el servicio es lamentable, y donde he visto una pelea entre dos fulanos en una caja registradora. Lo que no vi allí fue gente bien vestida y con pinta de tener dinero en el bolsillo.

Cuando subes al autobús, directamente da miedo, ves a gente con unas pintas muy chungas. Además de que el servicio es dependiente de la demanda (no hay autobús a una hora determinada porque sea un servicio que presta la compañía, sino porque a esa hora va gente. Si una semana no va nadie, el servicio se cancela). En general el transporte público es lamentable, muchas veces en España tenemos la referencia inglesa o francesa y pensamos, “joer, esto es el tercer mundo”. Donde vivo yo ahora, sí que es el tercer mundo con respecto a los transportes públicos. Lo cual me lleva a hablar del coche, cosa que haré en breve.

En resumen, la diferencia de clase es perfectamente palpable en la vida diaria, muchísimo más que en España. Es un país donde se segrega (porque es una forma de segregación) a la gente en escuelas, supermercados, incluso a nivel de salud (seguro privado o sin seguro en absoluto) mediante un filtro económico (que también lo hay en España, pero a otro nivel mucho menos pronunciado). Es un sistema capitalista brutal (en el sentido literal, no político de la palabra –basado en el capital, el dinero) y esta es su consecuencia.


Vida en coche

Providence no está hecho para caminar. Como ya he dicho, el centro está vacío, y es difícil ver a alguien por la calle. De hecho, por Brown, las acera están levantas por las raíces de los árboles, con lo cual la gente con carritos de niño o con bastón, lo tienen un poco crudo. Cuando llueve se forman charcos, y cuando nieva se hielan.

Pero ya no solo es esto. Todo está lejísimos. Hace falta coger el coche para todo. Quieres ir al cine: coge el coche. Quieres hacer la compra: coge el coche. Hospital: coge el coche. Es un país grande y todos estos sitios no están en los centros de las ciudades, por razones económicas y de aparcamiento. Como todo el mundo tiene la mentalidad de coger el coche (¿Qué fue antes, lo uno o lo otro?) hace falta colocar la superficie en un lugar donde pueda haber un gran aparcamiento, para lo que hace falta espacio. ¿Resultado? Como no tengas coche estás jodido.

Esto está relacionado con lo anterior. La gente sin muchos recursos se ve abocada a coger el autobús, por eso son lugares tan chungos, porque nadie con recursos lo coge. Todos tienen coche. Los americanos pueden conducir a los 16 años. En el instituto tienen asignaturas de conducción. Su DNI no oficial (puesto que aquí no hay documento oficial de identidad) es el carnet de conducir. Se puede decir que dependen total y absolutamente del coche. Esto es algo que deberíamos considerar a la hora de pensar en estas guerras tan exóticas que se organizan en Oriente Medio. ¿Por qué se hacen? La necesidad de mantener el precio del petróleo bajo va más allá de una cuestión económica (que también): supone mantener con vida un estilo de vida, el estilo de vida americano.

Yo no tengo coche, así que me veo obligado a caminar. En mi andadura semanal al supermercado que está a veinte minutos caminando (toda una distancia aquí) me llevo mi mochila y vuelvo cargado como una mula, y con la espalda dolorida, pero no tengo más remedio (transporte urbano, jaja). El otro día mientras organizaba mis compras en la mochila, un señor mayor se me acercó y me dijo: “¿Qué haces?” y yo, extrañado y algo asustado, le respondí que me iba a casa. “¿¡Caminando!?” respondió asustado, y acto seguido, sin conocerme de nada se ofreció a llevarme a casa. Lo rechacé elegantemente, porque tengo el chip español de que nadie hace nada sin interés, pero lo cierto es que el tipo le sorprendió genuinamente mi hazaña. Por otra parte aunque en España hubiera tenido un 80% de posibilidades de que me robara, aquí tenía un 5% de que me matara, de forma que no me arrepentí de mi decisión. Espero que esto de una idea de que manera el coche está integrado en la sociedad americana.

(continuará...)

6 comentarios:

Paiaso de Asalto dijo...

Ja, ja, ja... menudo infierno para un Sincoche como tú!!! Te dan un trabajo, a un universitario sobresaliente, viajas a una universidad de alto prestigio, ves un partido de beisbol, y, de repente, te conviertes en la escoria de la sociedad americana, la peste que hay que erradicar, Aquel Que Camina: El Peatón... y para mayor desdicha, Eres Una Planta que no tiene pies, tiene unas raices del quince (citando al Pato).

Pero... ¡No te preocupes! en cuanto vuelvas no reconoceras la antigua Providence, el futuro habrá llegado y habrá barrido con un acertado golpe toda la discriminación, segregación, pobreza y miseria del país... ¡Zombama ha llegado! ¡Zombama vencerá! Incluso te regalará un coche!

¿Hablarán de ti a tus espaldas? ¿Serás ese profesor mexicano que "va andando"?

EL OBISPO dijo...

Step by step, of course.

Leer un post de la planta en un ciber es más costoso que aguantar al gobierno de zp 8 años(me refiero a costes económicos,los costes morales que causa el gobierno son irreparables, y la planta es un mar de sabiduría y entretenimiento)

De momemto, hasta donde he llegado puedo concluir que tal vez pueda parecer aburrido vivir en un sitio así, pero joder, parece una experiencia realmente interesante. Además me hago una pregunta ¿Dónde se corta el pelo la gente? Si concluimos que en el downtown no hay tiendas, ni peluquerías, ni prostis....¿dónde van?

EL OBISPO dijo...

Es muy raro que aquí un alumno te salga cabrón, o que te joda la clase, y si lo hace, le mandas un mail invitándole a no volver y santas pascuas.


JAjAJAJAJAJA cuantos profesores hubieran querido tener email en mi época para invitarme a no volver....incluso ahora, más vehemente y con más sabiduría creo que estoy apunto de recibir alguno!!!

EL OBISPO dijo...

Cojonudo planta.

Cierto es que te odio y tu mera existencia arruina por completo la posibilidad de que yo obtenga en algún momento la felicidad.

Eres un ser vil y malvado de pies grandes, que como todos sabemos es propio de entes despreciables.

No obstante, hasta el más miserable desperdicio de la creación, que en este caso eres tu, es capaz de hacer un post tan cojonudo, interesante,entretenido, divertido, informativo y tan bien escrito como este.
Felicidades.

Mente Purulenta dijo...

Amena lectura, si señor. Me pregunto qué le pasaría por la cabeza al potencial maníaco sexual de avanzada edad que se ofreció a llevarte en su coche a un descampado. Seguro que entre otras cosas pensó: "Hmm, qué raro! Este hispano habla inglés como Hugh Grant aunque se parece más a Hugh Laurie, no tiene coche (=Carless Pujol), ni moto y aunque cojea va andando a casa con la compra a cuestas a pesar de mi lasciva invitación..."

Desde luego qué desconfiado eres! El día del cochinillo (y no de la marmota!) tuve que ir hasta la piltra de ébano bajo el paraguas de asalto a pesar de las horas que eran y de que no había nadie para socorrerme, pues caían chuzos de punta y no quedó más remedio que infringir la orden de alejamiento en mi propio perjuicio, ayyy, paradojas de la vida, uno se emociona al ver la película Crash (la más reciente, no me seais enfermos!)...

Por otra parte, qué repaso le metió ayer el puto Celta al Atlético de Madrid...mejor no mencionar nada de mi presencia anteayer en el estadio de Riazor...hay cosas que el cerebro borra automáticamente (excepto el 19/05/00 que es el código mediante el cual mis neuronas hacen la sinapsis)

andres neira dijo...

No seas pingo,si no te va Providence,lárgate y fuera.Si puedes comer y das clases en Brown eres un privilegiado y punto.