sábado, 5 de abril de 2008

Miñas desculpas...

...Consideremos á Cosa en el Pajar, digna gañadora da partida e aplaudamos a súa entrada triunfal no Rankor. Tedes que comprender, querida proxenie, que incluso para min, Master of the Rules, hai límites de memoria, que con tantos xogos na mente, acábanse por mezclarse conceptos, porque o Twilight ten 50 páxinas de regras en inglés, e o Through the Ages unhas cuantas, tamén in inglis, e o Caylus, e o Puerto Rico, e o Tigris, etc. Debería ter aceptado as sempre sabias verbas da Planta en un Tiesto, chamada así pola súa paciencia de biblioteca.
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Así que, non máis Master of the Rules, prefiro un título máis acorde conmigo mesmo, e, de non atopar outro máis axeitado, aceptaría ser A Criatura da Laguna Rosa:
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... Que mona, gústanme os gatiños...


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¡Y UNA MIERDA!
¡PERO QUE COJ*****S OS CREEIS!
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Algunos incluso no distinguen entre raza y clase, y pretenden discutir los recovecos legales utilizados por el Altísimo. ¡Hay que joderse! ¡Si la culpa es mía por ser bueno!
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De las reglas:
"You can discard a class card at any time, even in combat: “I don’t
wanna be a wizard any more.” When you discard a class card, you
become classless until you play another class card."
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"You can discard a race card at any time,
even in combat: “I don’t wanna be an elf any more.”"
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"Classes and Races
These cards may be played to the table as soon as they are
acquired, or at any time during your own turn."
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"You cannot steal or trade items while combat is going on."
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Y ahora, de las FAQ oficiales, no del foro:
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"You can't switch items during combat. In other words, you can't chose to wear a different helmet or different armor once combat has started. You also can't "unwield" one item which uses hands and "wield" another in its stead. Basically, all the items you were using or carrying must remain in their current states. Unfortunately, this means that if you lose or change your class or race, you don't start getting bonuses from other items you have in play that are usable by your new race or class, including items that anyone could use.An example of such a case: An Elf is using the Bow with Ribbons and is carrying the Sword of Slaying Everything Except Squid. He has no extra Hands, so the Bow is using both of the Hands he has available. The Elf then goes into combat with anything but Squidzilla and is subsequently Cursed by another player to lose his race. He now loses the bonus for the Bow, and since he can't switch out the Bow and replace it with the Sword, he gets no bonus from it. As an aside: Should the player have another Elf card, he could play that immediately and get back his bonus from the Bow.
You may play new items during combat as long as it is your turn, and, if you are allowed to use the item (without breaking the rule above), you can count the bonus for the combat you are in."
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Y bytheway, das regras:

"If you did not meet a monster, or you met a friendly monster,
you search the room . . . draw a second card from the Dungeon deck,
face down, and place it in your hand."

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Como entidade divina bondadosa que son, acepto as vosas humildes desculpas, se non sabedes como ser mellores, podedes seguir o camiño da misericordia e do perdón.
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viernes, 4 de abril de 2008

Roma. Bien, pero no empecemos a chuparnos las poll...


Tras mucho insistir, el Pato tuvo a bien prestarme la galardonada y respetada serie Roma. Con gran ilusión tuve que esperar hasta una larga semana para empezar a verla. Y mi primera impresión fue aquella que ya tenía de mis anteriores y pequeños visionados de la serie. Está bien ambientada, es espectacular y los actores le juegan bastante.


Pero tras ocho horas de la primera temporada(aun me quedan 3 episodios) me quedo con otras cosas. La primera es que el olor a culo de cabra me está cansando. Estoy un poco harto de aguantar ese exceso de realismo que hoy día está de moda. Está bien ambientada, y desde luego te da la sensación, después de haberla visto, de que eres un poco más listo y que ahora sabes como se vivía en el siglo I. Pero... no es más que suficiente el hacer un par de referencias que es necesario estar en todo momento recordandonos que tienen un gran trabajo de investigación? Al principio mola, pero llegado un momento acabas hasta los huevines.


Después ¿por qué tanta sordidez? ¿por qué tanto desparrame sexual? ¿qué aporta? Esta serie y aquello con lo que se debe comparar, esto es, los grandes clásicos del cine de romanos, es un claro ejemplo en el que queda totalmente demostrado que LA CENSURA ES BUENA. ¡¡¡comparemos los diálogos morbosos de Espartaco con la estúpida desnudez y sexualidad sordida que se presenta en Roma!!! ¿qué preferimos ver una Cleopatra manipuladora y sensual o la zorra que se dedica a abrir y cerrar las piernas en plan Sharon Stone? ¿qué se pretende aportar cuando se muestra sin tapujos que todos se acuestan con todos? ¿qué se consigue al decir una y otra vez que en aquellos tiempos era habitual que te gustará el caballo y la yegua? ¿por qué esos diálogos tan bastos? ¿hablaban así?


En tercer lugar debo decir que hay personjes que están muy bien. Principalmente Pullo y Lucio Vorenus... en los cuales creo dislumbrar la presencia de Maximo el Gladiator. Lucio y Pullo son un desdoble de Maximo. Pero después, los senadores son unos aburridos conspiradores, que dibujan entre sombras todas sus tramas... una y otra vez, una y otra vez. Atia, la zorra. Es una especie de Angela Channing pero en plan putero. Se dedica a ser la mala y acostarse con todo el que puede dejando claro que lo hace por interés y nunca por amor o placer.

El hijo de Atia es un personaje más interesante, pero el actor que lo interpreta no es una maravilla. Cleopatra, de la que ya he hablado, es una prostituta drogadicta que tiene como virtud el poseer un interesante resorte entre las piernas que le permite abrirlas con una facilidad inusitada.

Luego está César, interpretando por un gran actor y Marco Antonio, que es un personaje que está muy bien, da mucho juego.... pero que desprende un tufillo a personaje de telenovela.


Por último tengo que decir que sus tramas son más simples que el mecanismo de un chupete. Una telenovela totalmente. Las tramas no están lo suficientemente desarrolladas y nos quedamos una y otra vez en la anecdota sexual, jamás profundizando en lo que de verdad podría haber molado.


.. quien lea esto pensará que no me gusta la serie, y la verdad es que si que me gusta, lo que pasa es que no es tan cojonuda como esperaba y como había leído. Creo que el reconocimiento que se le da se debe en parte a esa falta de censura pero si salimos de eso y rascamos un poquito la serie se queda en poquita cosa. No voy a decir que parece española, pero si que cae en los tópicos ridiculos que hacen tanto daño a la producción de este nuestro país.

La ambientación es buena, pero tampoco una pasada, las tengo visto bastante mejores. La serie repite una y otra vez los mismos escenarios, que por cierto en todo momento dan la sensación de ser lo que son, un escenario.


Repito, por si hay fans de la serie(que me gustaría que me atacaséis) que la serie me gusta pero ni de coña es una pasada. Para mi un 6.5 de nota. Por eso considero que la gran frase del señor lobo en Pulp Fiction es de lo más apropiado. "Está bien, pero no empecemos a chuparnos las poll...."

jueves, 3 de abril de 2008

Las crónicas de Curtonates tercero (y II)


  1. De un viaje hacia la nostalgia y lo que acaeció en consecuencia

…Las piedras del suelo del scriptorium se humedecieron con las gotas de agua de nuestras túnicas que, a pesar de haber estado tan solo unos instantes bajo la lluvia, se hallaban empapadas. Alejados de los bancos donde durante el día nuestros hermanos consignan el saber del mundo al frágil papel, los mismos bancos donde a día de hoy escribo estas líneas, nos sentamos en unos taburetes. Unas cuantas velas que nos habíamos aprestado a encender iluminaban la escena. Cuantas veces habré observado los rostros de mis propios hermanos a la luz de las velas, cuantas veces observado como el fuego afila los rostros, aviva los perfiles, crea sombras donde no las hay. Recuerdo como de niño veía aterrado como rostros familiares, bondadosos durante el día adquirían rasgos inquietantes, casi malignos a la luz de las velas. La madurez había robado a las velas la capacidad de provocar tal efecto en mis sentidos. Sin embargo, ¡Oh, Misericordia!, ¿como explicar el escalofrío que sentí al ver los rostros de nuestros dos visitantes a la luz mortecina de las velas? Era como si la penumbra no enmascarase o pervirtiese el verdadero semblante de las dos figuras, sino más bien como si lo sacase a la luz. Con el corazón en un puño, y una muda plegaria en los labios, asistí en total silencio a la reanudación del relato del hombre que afirmaba llamarse Planta en un Tiesto:

>Llegamos al aeropuerto de Birmingham en muy poco tiempo, apenas una hora. Birmingham, la segunda ciudad más grande de Inglaterra, tras Londres. No era sin embargo el turismo, los lugareños, el clima o, Dios nos guarde, la comida lo que nos llevaba a ella, arrastrados como hojas en un río. No, era algo más ponzoñoso, más miserable, más egoísta. Era la nostalgia. Es curioso como las vivencias en un lugar cambian ese lugar y lo convierten en algo tuyo, cualitativamente diferente. Cada esquina, cada olor, un recuerdo. ¡Que perversa es la nostalgia, como deforma todo lo que toca! Pero estoy divagando…

> En el aeropuerto tuvo lugar una de esas situaciones que solo nos podían ocurrir a nosotros (con la ayuda eso si, de U.S. Airways, ¡gran feis!). Nos vimos en la necesidad de conseguir libras… cambiando billetes de dólar. Tras estar haciendo cálculos mentales sobre donde sería mejor, sobre si el cambio tal o cual, y aparentando ambos saber de lo que hablábamos, decidimos cambiar unos cuantos dólares por libras, y cambiar el resto en un banco del centro. Cogimos un tren al centro de Birmingham.

>Ya en el centro, al bajar del tren accedimos al centro comercial, ya que la estación esta dentro del mismo. Salimos a la calle del centro… sí, calle. El centro de Birmingham tiene una calle. Una gran ciudad, que duda cabe. Una vez más volvimos a encontrarnos con las mismas tiendas, el mismo ambiente. Eso si, al final de la calle del centro se alzaba un edificio inmenso que me era desconocido, no así al manubrio, que ya había visitado la ciudad un par de años antes. Se trataba de un gigantesco centro comercial con tiendas de lujo, un templo erigido al consumismo, con un lucerío deslumbrador, destinado a confundir al visitante casual con su brillo. Visitamos rápidamente una tienda de viajes donde cambiamos el resto de nuestros dólares y huimos.

>Nos encaminamos al Bed and Breakfast que habíamos reservado y, tras los habituales problemas para encontrarlo, llegamos al mismo. Por fuera no parecía nada sorprendente, pero lo cierto es que por dentro era un lugar muy acogedor: un salón comunal donde socializar con el resto de visitantes (no lo hicimos), Internet (no lo usamos), la Wii, la Play 3 y la Xbox para jugar (tampoco lo hicimos, son consolas muy malas todas), un home cinema y tropecientas pelis (no vimos ninguna)… en resumen, un dinero muy bien invertido, sobre todo por el uso que hicimos de las instalaciones. Como no se podía hacer check-in hasta las tres de la tarde y era mediodía, decidimos dejar nuestros enseres tirados en el fastuoso salón del B&B e irnos al castillo de Warwick, a unas cuantas millas de Birmingham.

>Una vez allí, tras engullir un bocadillo de atún en escasos minutos, visitamos el castillo. Manubrio de Ébano ya había estado allí antes, pero parecía disfrutar tanto como yo, que era mi primera visita al lugar. El castillo estaba realmente bien conservado, con una gran zona de jardines, un par de exposiciones, muñecos de cera de un enorme realismo y las ineludibles tiendas de regalos. Había habitaciones llenas de armas y armaduras, e incluso un foso de tortura, “the pit”. Esta última parte fue breve pero muy satisfactoria. Buscamos una zona que Manubrio recordaba de su anterior visita, “the torture dungeon”, pero no la encontramos. Preguntándole a una núbil jovenzuela, nos indicó que se había sustituido esa exposición por otra llamada “the dream of battle”, pero que, en sus propias palabras, “the dungeon was definitely better”. Compungidos sobremanera, nos fuimos al pueblo de Warwick, donde tomamos un café y tomamos el tren a Birmingham.

>Una vez allí, nos registramos finalmente en el hotel, y subimos a nuestra habitación. Ésta tenía tres literas, pero tuvimos la gran suerte de que solo teníamos un compañero de habitación. Resultó ser un japonés de pocas palabras con más pinta de perdido que un hijo de p*** el día del padre. El pobre intentó entablar conversación pero no le dimos mucha opción al respecto, y nos fuimos, tras darle las buenas noches en japonés, y respondernos él con un amistoso obrigado. A mi me dio un poco de pena, pero, aunque suene fatal, ninguno queríamos tener que hacer esfuerzos para comunicarnos con él, cosa que evidentemente hubiera pasado.

>Nos fuimos a tomar una pinta en un bar donde Manubrio había trabajado años ha, y tras recordar el pasado, fuimos a un pub donde pedimos fish and chips, que por cierto estaba delicioso. Es curioso como en los pubs ingleses también dan de cenar, y lo cierto es que así baja mejor la cerveza, una pinta es una medida un poco desaforada. Luego nos fuimos en busca de uno de los lugares emblemáticos de nuestra estancia en Birmingham, el club Snobs, una discoteca donde ponían música muy buena y con bebidas a buen precio.

> Nos perdimos, como no, y no encontrábamos el Snobs. Debió alarmarnos el hecho de que no viésemos a gente por la calle. Las discotecas estaban cerradas, y las calles estaban prácticamente desiertas. Fuimos presas fáciles. Sin previo aviso, cayeron sobre nosotros. Eran dos jóvenes de cara cetrina y rasgos salvajes que nos abordaron sin remisión. Afirmaban ser combatientes del ejército británico, heridos en combate, y que al día siguiente partían hacia Afganistán. Nos pidieron dinero para coger el autobús o tren, no lo recuerdo, que les llevaría el día siguiente a su base. El manubrio le dio dos pounds, mientras que yo, que solo tenía calderilla, les di unos 60 peniques, más o menos. Esto les enfureció, y nos increparon para que les diéramos más. Al final, hartos de insistir, se fueron en busca de otra presa. Respiramos de alivio. Por suerte, antes de irse, nos dijeron donde estaba el Snobs, que resultó estar justo al lado de donde habíamos partido como hacía cosa de media hora. Para colmo estaba cerrado. Frustrados, volvimos al hotel, no sin antes perdernos de nuevo y haber un conato de “pique”, ya que el manubrio afirmaba “¡Estoy seguro de que es por aquí!... Bueno, prácticamente seguro. ¡NO, SEGURO!”, y a mi casi se me cruzan los cables a lo Lobios. Una vez en el hotel subimos a la habitación donde nos recibió el japonés, que todavía estaba despierto cual lechuza.

> Al amanecer, después de desayunar, fuimos al campus universitario, escenario de tantas aventuras y desventuras hace ya muchos años. Tras advertir los cambios (edificios vacíos, edificios nuevos, edificios reformados), decidimos ir a comer. No a un lugar cualquiera, no, sino a la mejor tienda de comida rápida de todo Birmingham y, quizás, de todo el hemisferio norte. Me refiero al gran “Big John’s”, una tienda de sabrosísimos kebabs. Allí nos comimos una donner burger cada uno, deleitándonos de manera casi obscena en su textura y sabor. Llenos de satisfacción, volvimos al centro.

>Una vez en el centro decidimos pasar la tarde en Waterstones, una inmensa tienda de libros del centro. Tras comprar un par de libros y visitar un par de tiendas de música y de videogames, volvimos al hostal a organizarnos. Manubrio de Ébano quería ir a ver un concierto de un grupo llamado Breed 77, en un acto de comunión con el metal. Tras dudarlo un rato, al final también yo me animé, y sacamos las entradas en el local, que estaba a escasos 100 metros de nuestro B&B. Como al Manubrio no le convencían los teloneros, y su metabolismo pedía carne a gritos, comimos un kebab antes de volver al local. Llegamos a tiempo de ver a los terceros teloneros, un grupo de “wimps and posers” que haría enfurecer a los mismísimos Manowar. Hacían mucho ruido y culminaron su actuación con el vocalista bebiendo un trago largísimo de una botella de jagermeister. Luego llegaron Breed 77 y el concierto no estuvo mal, salvo cuando el cantante pidió un “circle pit” en el local, impracticable por lo pequeño del mismo. Como resultado hubo las previsibles hostias entre el público, al empezar la siguiente canción dijo cual Judas: “to the guys in the circle pit: STOP. You are scaring the rest of the people”. Genial. A mitad de concierto me pitaban los oídos, y al final me aullaban, así que cuando acabó salí tambaleándome del local.

>Probamos suerte de nuevo en el Snobs. Esta vez estaba abierto, pero había una cola demencial. Nos pusimos en la misma pacientemente, solo amenizados por los lacóns de las jóvenes británicas semidesnudas. Pasada ya una hora, y cuando ya faltaban solo unos metros, un segurata gritó “It’s full, please GO AWAY”. Maldiciendo nuestra suerte, nos metimos en un pub que no conocíamos, cerca de los canales (lol) de Birmingham. Tras una agradable conversación, volvimos al hostal, donde el japonés ya no estaba. Su lugar lo ocupaba un italiano y un bulto sospechoso en otra litera.

> Tras desayunar sacamos dos billetes de autobús hacia Londres, la última parada de nuestro viaje.


  1. De una rápida visita a la capital del Imperio y del arte de no pagar por el alojamiento

La cera de las veras se iba consumiendo paulatinamente conforme la noche avanzaba. Ya no se oía el ruido de la lluvia. El silencio en el sciptorium era solo roto por las palabras de Planta en un Tiesto y, durante las pausas en su historia, por el sonido de nuestra respiración. Manubrio de Ébano permanecía en el más completo de los silencios, y a duras penas podíamos oír la suave cadencia de su respiración, queda como los pasos de un ratón en una losa de piedra.

Súbitamente, una visión, cual imagen surgida de un vasto Spiritus Mundi se me presentó ante los ojos. La oscuridad que nos rodeaba dio paso a una tenue luminosidad que brotaba del techo, de las paredes, del propio aire. Hallábame yo solo, donde hacía tan solo un instante estaban mis hermanos, con la sola compañía de estos dos mendicantes. De ambos parecía surgir una luz cegadora, pero que al mismo tiempo podía ser contemplada con los ojos desnudos, cual visión beatífica de la gloria divina. El hombre llamado Planta en un Tiesto permanecía en silencio con una enigmática sonrisa en los labios cuyo significado no alcancé a comprender. Manubrio de Ébano, silencioso cual tumba, levantó la cabeza lentamente, y habló. ¡Que prodigiosa voz! Mis oídos eran bendecidos con harmoniosos acordes de otro mundo, cuando le oí decir las siguientes palabras, que se grabaron a fuego en mi mente: “IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI”. Aturdido, conmocionado, aterrado, cerré los ojos. Cuando los volví a abrir, me encontré de nuevo entre mis hermanos ante las dos enigmáticas figuras. ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Segundos? ¿Minutos? No tuve tiempo de detenerme a contemplarlo, pues de nuevo Planta en un Tiesto reanudaba su relato.

> En el autobús camino de Londres, después de dormitar un poco y escribir unas postales, pude tragarme una película entera en el portátil de un señor que estaba en el asiento en diagonal justo delante de mí. Era de un pingüino que en vez de cantar como hacían todos sus amiguitos, quería bailar o no se que tonterías. No lo se porque no escuchaba el sonido. Y no porque el señor lo tuviera con cascos, no, que lo tenía a todo volumen, sino porque me pitaban los oídos del concierto del día anterior.

>Ya en Londres, donde por primera vez en todo el viaje llovió (exceptuando las horas posteriores a llegar a Dublín, mientras estábamos en el aeropuerto maldito), tomamos un metro, comprobamos lo carísimo que es Londres, y nos pusimos en marcha hacia Greenwich, lugar de residencia de la bella I*****. Manubrio la había llamado mientras estábamos en Dublín, explicándole nuestras cuitas. Las palabras del Manubrio le llegaron al corazón, pues nos ofreció su casa y su desayuno. Tras pasar una horita en un enorme complejo usado para conciertos (tocaban los Eagles por una cifra astronómica, más de 50 libras creo recordar), comer un sándwich y dudar de si ir a la exposición de Tutankhamon, que casualmente estaba allí, compramos un periódico sensacionalista. En el se afirmaba que un pedófilo australiano estaba siendo deportado a Inglaterra, y se anunciaba con el siguiente titular “THE PAEDO HAS LANDED”. Esta simpática frase se unió a una que habíamos leído tan solo dos días antes en el mismo tabloide, donde apodaban a la ex mujer de Paul McCartney “Pornochio”, en un inteligentísimo juego de palabras entre Pinocho (por mentirosa) y porno (por su supuesto pasado de actriz porno). Habíamos echado de menos esta literatura de salón comedor desde nuestra marcha de las islas.

>Un poco más tarde llegó a recogernos la bella I*****, y nos llevó a su casa, donde dejamos nuestras cosas. A continuación, la acompañamos a hacer una transacción económica por una bicicleta semi-nueva que tenía en casa. Esto causó gran indignación en el Manubrio, que consideraba que estaba perdiendo dinero con el trato. Para llegar al lugar donde se cerraría el trato el Manubrio, haciendo gala de gran habilidad (y elasticidad) consiguió no solo desmontar la bicicleta y meterla en el coche de I*****, sino que, a continuación, logró meterse él mismo dentro entre los hierros de la bicicleta. Una vez cerrado el trato nos dirigimos corriendo al celebre observatorio de Greenwich, donde al ser ya de noche no pudimos ver gran cosa por desgracia. Aun así, pudimos llegar a tiempo de observar de lejos el reloj atómico y la línea láser verde del paralelo 0. Luego nos echaron de allí de malos modos, porque ya era hora de cerrar.

>La siguiente parada fue un Balti que estaba en las cercanías de la casa de I*****, donde toda la comida estaba deliciosa, y yo mismo me hinche a comer como si no hubiera un mañana, ante los incrédulos ojos de Manubrio e I*****. Nos faltó tiempo para enemistarnos con el camarero, cuando le pedimos unos platos que tenía primorosamente ordenador según un orden que solo el entendía, y la comida tardó en llegarnos una barbaridad, pero valió la pena. A continuación volvimos a casa.

>Al día siguiente, tras un gran desayuno, tomamos un autobús, un tren y un metro hasta Londres. Aun con dudas sobre que visitar, nos decantamos por la Torre de Londres. Tras una larga cola (“¡lacóns!” etc.) sacamos las entradas y visitamos la torre. La “torre” (más bien un castillo) es impresionante, sobre todo por su situación en Londres, dominando el río, cerca del puente de Londres. Pudimos contemplar a los Beefeaters, el desfile de la guardia y a los famosos cuervos, que, de acuerdo con la leyenda, mientras sigan existiendo seguirá existiendo el Imperio Británico. También contemplamos las joyas de la corona: todos los cetros, orbes, coronas y accesorios de los reyes y reinas de Londres, así como los diamantes más grandes del mundo. Cuando salimos se puso a llover, y tras resguardarnos, nos fuimos a comer un sándwich en Londres. Tras ello, luego de una breve visita para comprar recuerdos a la familia, tomamos café en un Starbuck, donde asistimos a como a unos españoles les robaban una cámara de fotos (asistimos a la cara que se les quedó, no al robo en sí).

>El tiempo se nos echaba encima. Apenas habíamos visitado nada, y ya era de noche. Visitamos Westminster por fuera (el plan original era visitar la abadía, pero era festivo y no estaba abierto), y tras ello, Trafalgar Square, un lugar majestuoso, que nadie debería dejar de visitar y disfrutar. Subimos a las estatuas de los leones para hacernos las fotos de rigor, y con el estomago rugiendo cual ínclitas bestias, tomamos el metro para llegar a un restaurante.

>El restaurante en cuestión lo escogimos por el precio, ya que a estas alturas del viaje no nos sobraba el dinero, pero fue, quizás, el sitio donde mejor comimos en todo nuestra aventura, salvedad sea hecha del “Big John’s”. Por tan solo 3.50 libras tuvimos buffet libre de comida vegetariana, una comida exquisita. De nuevo, por segunda noche consecutiva, Manubrio e I***** asistieron atónitos a como engullía cantidades de comida inimaginables. Cuando ya me sentí enfermo, nos fuimos a bajar la comida con una buena pinta. Entramos en un bar cercano, donde nuestra anfitriona nos presentó a sus adorables amigas.

>Súbitamente, Manubrio de Ébano comenzó a sentirse mal. Quizás la comida vegetariana le había jugado una mala pasada, o quizás tantos días de viaje hicieron mella en él, pero lo cierto es que tenía bastante mala cara. Decidimos volver a casa, cosa que de todas maneras nos convenía hacer cuanto antes si no queríamos coger un taxi, y tras un viaje en metro, tren y autobús, llegamos a casa, en medio de una ventisca atroz, que cortaba los labios como si tuviese cuchillas.

>Se levantó el sol, y con el nosotros. Tal era el frío que fuera estaba nevando, aunque no cuajaba en el suelo. Desayunamos, y nuestra anfitriona nos hizo jugar al muy anglosajón juego de los huevos de pascua, que había escondido por el salón de su casa. Una vez los encontramos y desayunamos, su padre nos llevó en taxi hasta la estación, donde nos despedimos. Tomamos un tren hasta Londres, y luego uno hasta Gatwick. Allí, tras esperas bastantes horas en una sala de embarque abarrotada, comimos y fuimos a un duty-free, en el que dimos rienda suelta a nuestro impulso consumista con nuestros mermados recursos restantes. Luego tomamos el avión, admiramos la belleza y los pechos de las azafatas, y con una sonrisa en los labios nos preparamos para regresar a nuestro hogar.


  1. De una fugaz visita a un viejo amigo, de el regreso a casa y de cómo acaba esta crónica

>Una vez en Madrid, tras salir del aeropuerto, nos encontramos con una muy agradable noticia: nuestro amigo de los tiempos de Birmingham, Davit B&S (Boundary and Sado para algunos disidentes) nos anunció que estaría en Madrid en su casa ese fin de semana, con lo cual podíamos hacerle una visita y pasar allí la noche. Nos recogió en la Terminal 1, y fuimos a su casa. Tras dejar las cosas, pudimos descansar un rato, tener agradables conversaciones, y narrarle las aventuras y desventuras de nuestro viaje alrededor de una pipa turca especialmente preparada para la ocasión. Más importante si cabe, pudimos consultar Internet, loado sea, tras más de una semana sin hacerlo.

>Decidimos no ir al centro y quedarnos por la zona de Alcalá, donde cenamos en un restaurante de bocadillos. Disfrutando en todo momento de la compañía de nuestro viejo amigo, decidimos meternos en un típico bar de la zona, un pub Irlandés. A nuestras cabezas volvieron los recuerdos de Irlanda como imágenes en un flashback: “perrea, perrea”. Parecía que había sucedido hace ya una era…. Luego, derrotados físicamente, volvimos a casa, mientras escuchábamos canciones obscenas de un alegre cantautor local llamado “el chivi”.

>Esa noche fue uno de los momentos climáticos del viaje. Con toda la información de Internet a nuestro alcance, decidimos buscar imágenes y videos sórdidos, por alguna razón que ya no recuerdo. Goatse, Lemon party, Tubgirl,… todas imágenes repugnantes que se quedaron grabadas en nuestra memoria hasta el día de hoy. Sin embargo lo peor estaba por llegar. Tras ver unos videos en que unas jóvenes se tiraban pedos (!) tecleamos, a sugerencia de Manubrio, de manera inocente, las siguientes palabras: two girls, one cup. Yo no pude contemplarlo, tapándome los ojos. Manubrio y B&S, si que lo hicieron, y la expresión de su cara cambió de una de placida contemplación, a una mueca de repulsión y asco. Por amor de Dios, espero que nadie haya contemplado ese video esperando encontrar algo gracioso, sorprendente o un tema de conversación. NO. Ese video era simplemente repulsivo, vomitivo, asqueroso, repugnante, blasfemo, sacrílego, emético (en más de un sentido), inhumano… en resumidas cuentas, una perversión como no vi otra en mi vida, y espero no verla nunca más, eclipsando a Saló como nombre de referencia en ese respecto, con la diferencia de que Saló era ficción. Temblando, nos fuimos a dormir. Esa noche nos costó conciliar el sueño.

>Luego,el día siguiente pasó rápido. Comimos en la estación de tren y nos montamos en el TALGO tras despedirnos de Davit B&S. El viaje fue largo, y atravesamos media España. Vimos paisajes nevados, y campos, y luego cayó la noche. El tren se retrasó, cosa que una atribulada pasajera atribuyó a la política lingüística de la Xunta de Galicia (¿!). Llegamos, tras una hora y algo de retraso a Santiago…




El fin de su relato fue interrumpido por el repique de las campanas llamando a Primas. Aun no había salido el sol, pero su claridad se adivinaba en el horizonte, despejando así la oscuridad que el relato de la Planta había tejido a nuestro rededor. Inmutables, los dos peregrinos asistieron al oficio divino, y, tras el desayuno, se fueron del monasterio sin despedirse de nadie.

Con el paso de los años, en la soledad de mi celda, me ha dado tiempo a cuestionarme muchas cosas. ¿Quiénes eran esas dos figuras? ¿Eran de verdad reales, o tan solo existieron en mi imaginación? Nunca hablé con mis hermanos de aquella noche, y ellos evitaron hacerlo a su vez conmigo. Pero las palabras de la Planta causaron en mi una gran impresión, dejando una honda huella en mi ser. ¿Qué significó aquella mística visión de esa larga noche? ¿Cuál era el significado de las palabras articuladas por el Manubrio en una lengua no humana? Tales preguntas, que turban mis sueños, están destinadas a quedar sin respuesta. Hoy, ya anciano, solo espero que consignando esta historia al papel, alguien más joven y más sabio que yo pueda, si no arrojar luz sobre sus interrogantes, al menos sacarle partido y hacerse cuestionar nuestro papel en este valle de lagrimas. Laus Deo.

miércoles, 2 de abril de 2008

George Foreman




En 1948 vio la luz uno de los grandes prodigios del boxeo, George Foreman. Quinto de siete hermanos, hijos de un ferroviario borracho de Texas. Un personaje de tomo y lomo, una arrogante mala bestia que acababa con sus rivales de un solo golpe(tumbó a 68 de sus 74 rivales de esa guisa)… pero como veremos más adelante una revelación cambió aquella actitud arisca y malhumorada por la de un hombre temeroso de dios.

Sus hermanos mayores se burlaban de él llamándole “Mo-head” pensando que era por sus enormes dimensiones, aunque en realidad era porque el padre de George era otro, no era el borracho ferroviario, sino un lio de una noche de su madre; un tal Leroy Moorehead(a quien conocería años más tarde)

Como adolescente George era un desastre absoluto. Con una altura de 185cm y 84kg no dudaba en usar la fuerza para conseguir cualquier cosa que se le antojase. Con numerosos problemas policiales a sus espaldas, entró en un campamento en Oregón para aprender un oficio. Allí coincidió con el que sería su manager, Doc Broadus. Muchos, muchos quebraderos de cabeza trajo Big George. Sus preocupaciones eran: Alcohol, tabaco y mujeres. Y gamberrear.
Tras mucho insistir, Doc , consiguió que George comenzara, sin mucho interés, su carrera como amateur. Con su pegada telúrica, Foreman iba ganando. Sus virtudes eran más bien pocas, por no decir ninguna. Sólo su pegada y nada más. Había mucho que pulir. Broadus consiguió colarlo en el preolímpico de Mexico 68. Allí el único rival posible era un tal Clay Jones; pero fue llamado a filas y no pudo enfrentarse con Foreman. Pocos meses después, Foreman se colgaba el oro tras noquear en dos asaltos al ruso Chepulis. En aquellas olimpiadas se dio el famoso caso de los atletas americanos negros que tras ganar las medallas levantaron el puño en y bajaron la cabeza ante su bandera, como protesta por la situación racial en su país. Fue criticada la actuación de Foreman, que pasó completamente del tema.
El siguiente movimiento, que dan todos, ser profesional. Cambió a Broadus por Dick Sadler, que llevaba a Sonny Liston. En los primeros años, de 30 peleas ganó 29 antes del límite. De repente se convirtió en una persona arisca que huía de todo, incluso de la compañía de mujeres. Sadler le había cambiado, hasta que un contrato publicitario no convenció a Foreman y decidió prescindir de él. Y esto fue justo antes del combate más importante que iba a disputar hasta el momento; contra Frazier y con el título del mundial en juego.
El combate fue en Kingston(Jamaica) y Foreman puso al mítico Archie Moore en su esquina. Pero cualquiera podía estar allí porque Big George no necesitaba ningún consejo en aquel momento de su carrera. Tanto es así que fueron dos asaltos los que necesitó para acabar con el todopoderoso Frazier. Tremenda paliza. Dos momentos a destacar 1) El golpe definitivo donde Foreman levanta, literalmente, del suelo a Frazier. 2) en el 4min. 36 seg. Foreman en plena paliza golpea a Frazier hasta la extenuación y cuando este cae, Foreman le remata con un golpe en la nuca - comparar con su KO contra Ali-)Foreman contaba con tan solo 25 años.


Con la arrogancia propia de los campeones se merendó a Roman, en su primera defensa, en un asalto. Luego mientras se preparaba para luchar contra Ken Norton y Mohammed Ali declaró que los iba a matar. El revuelo fue creciendo hasta que la Nación de Musulmanes(por aquel entonces muy ligada a la figura de Ali) le dio un toque a Foreman y le hizo callar la boca.

Primero se merendó a Norton, a quien los árbitros apartaron del combate en el segundo asalto, mientras un furibundo Foreman se quejaba porque quería seguir pegando. Luego llegó el momento. La pelea más famosa de todos los tiempos. Todo lo sucedido en los días previos y posteriores está perfectamente reflejado en el documental, insisto de nuevo, de obligada visión, “When we were kings” Ali vs Foreman. Un nuevo Ali, que volvía con fuerza y tan fanfarrón como siempre. Un Foreman que representaba lo invencible, una roca asesina del que cada golpe parecía hacer tambalear los pilares de la tierra. Nadie daba un duro por Ali, que ya no era tan rápido como en los viejos tiempos. Y en los primeros asaltos Ali se arrinconó para recibir una paliza salvaje en un rincón del cuadrilatero de Kinshasa. Quien estuviera viendo el combate con la esperanza de que el mito derrotara a la bestia tendría todas sus esperanzas perdidas. Y la pelea fue larga, con golpe tras golpe de un Foreman enfurecido. Cada vez que golpeaba, Ali le decía “¿Eso es todo? ¿no puedes golpear más fuerte?” y eso enfurecía más y más a Foreman. Hasta que en el octavo asalto Ali notó la debilidad de Foreman. Y dejó el rincón para golpear en una de las combinaciones más bellas jamás vista en un ring. Cuando Foreman cae definitivamente, Ali le sigue con el puño y lo aparta, dejando la perfección plástica del momento totalmente intacta.


Aquella derrota acabó con Foreman. Jamás pudo asimilar caer con los ojos del mundo mirándole. Tras algunas exhibiciones decidió colgar los guantes. Una revelación divina le sobrevino
En marzo del 77 tras caer derrotado contra Jimmy Young en Puerto Rico, a los puntos y en una pelea salvaje, Foreman llegó al vestuario,se desmayó y empezó a delirar diciendo que Jesús había entrado en su cuerpo.
La vida de Foreman dio un completo giro. Comenzó a leer la Biblia y a rezar en público hasta acabar como predicador.
Fue ordenado como sacerdote en una iglesia de Houston (aunque fue posteriormente expulsado tras protagonizar una reyerta)
También tuvo grandes problemas con sus ex; incluso tuvo que enfrentarse a un juicio por presunto abuso a una de sus hijas.

Con 40 años y 140 kilos de peso compró un almacén y lo reformó para acoger a jóvenes con problemas. No tenía suficiente dinero y por eso se volvió a poner los guantes. Su fisico era lamentable; atrás quedaban los años donde mostraba una planta impoluta, ahora era una bola de grasa(él acuño una gran frase: “he inventado el golpe de la hamburguesa, me como diez hamburguesas y pego un golpe”); eso si su tremenda pegada seguía estando ahí. Tras 24 victorias mediocres, se le presentó la ocasión de luchar por el titulo de campeón del mundo, nuevamente. Frente a él, otra leyenda, Holyfield(28 años y 95 kilos) mientras que Foreman (42 años y 117 kilos)
Tras una gran pelea, una de sus mejores peleas, perdió a los puntos aunque eso sí, se embolsó 7 millones de dólares, y se ganó la simpatía del público, aquella que siempre le había sido esquiva.
Todo el mundo pensaba que aquello era el fin de la historia, pero volvió a luchar por el titulo de la menos prestigiosa OMB contra Morrison, perdiendo nuevamente a los puntos. Y aún pudo más, pues con 46 años volvió a optar a un título mundial, contra Moorer y… ganó, volviendo a conseguir el título 21 años después y consiguiendo alejar una imagen de máquina asesina por la de un mito del boxeo.


Hoy día es una figura mediática, empresario de exito(barbacoas Foreman) y para aquellos que tengáis una imagen de él, aunque sea muy leve(porque sois unos malditos ignorantes de los que no espero nada) es una imagen contrapuesta a aquello que en sus inicios fue.

martes, 1 de abril de 2008

TI3 Guías: The Emirates of Hacan

Os Hacan son os meirandes mercaderes da galaxia. As súas naves viaxan ata os máis recónditos sistemas vendendo os seus exóticos produtos. E, xunto coas súas mercadorías, viaxan as súas naves guerreiras, protexendo o seu modo de vida. As mesmas naves guerreiras que tentarán protexer á súa civilización cando chegue o momento de reclamar o Trono Imperial.
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Habilidades especiais de raza:
1. Os seus Tratados de Comercio non teñen que ser aprobados polo director de comercio.
2. Ningún outro xogador poderá rachar un Tratado de Comercio cos Hacan durante a Fase de Estatus.
3. Durante a Fase de Estatus poderán comerciar Cartas de Acción con outros xogadores.
4. Non gastan Contadores de Comando ao executar a habilidade secundaria da Carta Estratéxica de Comercio. Por cada Tratado de Comercio en vigor recibe un ben de comercio extra.
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Vantaxes: Os seus Tratados Comerciais son os mellores e non teñen que ser aprobados, polo tanto calquera outra civilización estará desexosa de tratar cos Hacan. Ademais son moi frutíferos, polo que poucas veces se arriscarán a rachalos cunha acción de guerra.
Comezan con dous transportes e catro forzas terrestres, co que poden expandirse con velocidade nas primeiras quendas.
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Desvantaxes: Non teñen vantaxes de combate e as tecnoloxías iniciais teñen unha orientación económica e non militar.
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Estratexias: O seu sistema natal ten tres planetas o que pode ser considerado coma unha bendición ou unha maldición. Pódense construír os tres portos espaciais nese sistema, co que cunha soa activación pódense construír ata 12 unidades. Ademais o sistema pode albergar 6 PDS, co que sería unha defensa terrible. O malo é que precisan máis tropas para protexer os seus planetas e posiblemente haxa sistemas mellores para construír os portos espaciais preto do seu sistema natal.
A Carta Estratéxica de Comercio non debería ser a súa prioridade pois van saír beneficiados aínda que a colla outra civilización, pois non precisan aprobación dos seus tratados. Os seus tratados son moi bos, polo que pequenas ameazas aos seus socios de comercio poden dar lugar a votos a favor ou cesión de sistemas.
Precisan, sen dúbida, incrementar a súa flota ao principio, facendo que os seus veciños prefiran negociar con eles que atacalos. Posiblemente a mellor opción sexan naves pequenas e baratas. As dúas tecnoloxías iniciais precísanse para chegar aos Soles de Guerra, co que poden ser unha boa opción cara o final da partida, axudándose na súa riqueza para construílos.