Hola. Soy yo, la planta. Hace mucho que no frecuentaba estos lares del ciberespacio, debido a causas bien conocidas por todo el mundo, aunque dichas mismas causas no impidieron a los dos miembros activos del blog en este momento proseguir con su actividad. Pero no, la Planta es una detallista, y no puede dedicarse a dos cosas a la vez. Es una perfeccionista y las cosas se hacen bien o no se hacen. Subir niveles es ardua tarea, y no debe tomarse a la ligera, como quien discute del sentido de la vida a la mesa del desayuno. Yo no soy multitarea, como Windows.
Pero la cosa ha cambiado. Me he aumentado la RAM a base de gatorade, churrasco y pizzas casa tarradellas, y desde ahora podré compatibilizar ambas ocupaciones. Es hora de traer la luz de nuevo a este BLOG (nada de la primera en mayúsculas, todo en mayúsculas). Y que mejor manera de iluminarlo que prenderle fuego. Así que coincidiendo con un día en el que tengo ganas de bronca en mayúsculas, me decido a hablar de un tema maravilloso: la Iglesia Católica.

Ah la Iglesia Católica... bendita panda de sirvengüenzas. Permitidme abrir así mi turno de opinión sobre este tema. Habrá quién me acuse de hablar de algo que no entiendo. "Oye planta, pero tu que coño opinas si no eres católico, ni nada de nada". Argumento erróneo. Yo no se nada sobre la doctrina católica, solo lo que la cultura popular nos graba sin permiso en el cerebro, lo que se dice en Indiana Jones y las referencias literarias pertinentes y universales. Pero es que eso a mi me da igual. Si Adan y Eva existieron o si conocieron a los dinosaurios en persona no es relevante ni tiene que ver con los argumentos que voy a presentar. No voy a hablar de la doctrina católica, sino de la jerarquía y estructura católica. Y de hecho de esto sé algo, no en vano tengo que estudiar textos medievales para lo cual he tenido que aprender bastante bien como funcionan las cosas en la Iglesia y tengo una (sin falsa modestia) visión de conjunto diacrónica infinitamente mejor que la de cualquier creyente medio. Una vez hecha está allegatio previa inicio mi diatriba.
La Iglesia católica (que NO la religión católica) está arraigada la sociedad (actual) de la misma manera que un parasito habita en el organismo de un animal. La Iglesia (actual) es una rémora de la sociedad de vertiente profundamente antidemocrática, intolerante e incluso irracional. Sorprende que en pleno siglo XXI una institución tan caduca tenga una presencia tan arraigada en la sociedad actual. Estoy hablando de presencia institucional. A mi me la traería floja si dicha presencia fuera privada y no me afectara, pero como ciudadano laico, me afecta, y a muchos niveles. Cuesta entender como la Iglesia y su moral (PRIVADA y OPCIONAL) tenga presencia en las instituciones sociales (PUBLICAS y OBLIGATORIAS).

Esto entronca con el viejo y ridículo argumento de que España es "un pais católico". ¿Que coño significa eso? Quiero decir, la interpretación literal no es posible. Los países no creen en nada, porque los países no son seres vivos conscientes. Solo nos queda la interpretación no literal (la pretendida al fin y al cabo), pero no es mucho más racional. ¿En que sentido lo es? ¿Por su Historia? Si la historia es tan importante, ¿porque hay Borbones y no Austrias? ¿Porque hay democracia y no dictadura? ¿Porque vivimos en pisos y no en cuevas? Sin sentido. Acaso se refiere a que la mayoría de la gente es católica. Un 76% se define como católica. Muy bien. ¿Y practicante, que es lo que nos importa (recordemos que hablamos de institución, y no doctrina)? Un 55,3% de todos los que profesan religión alguna -no solo católica- afirman no ser practicantes.
Fuente. Eso convierte a un porcentaje mayoritario del país en no practicante, creyente de otra religión o directamente no creyente. Pero asumamos que fuesen mayoría. ¿Acaso esta bien tener diferentes derechos o imponer modos sociales globales basándose en mayorías? ¿Porqué legalizar el matrimonio gay? No hay muchos gays en España, al menos no tantos como heterosexuales. ¿Tienen menos derechos que los demás? ¿Que en España haya más católicos que no católicos (falso, como acabamos de ver) da derecho al estado a colocar crucifijos en las escuelas? La respuesta es NO. Y a quien diga que a mi no se me quita ningún derecho haciendo eso, yo le respondo que choca con mi derecho a que no esté, o incluso con el derecho de un miembro de otra religión a que esté el suyo.
Habrá quien diga que en este país la situación no es tan mala como se pinta, y que de hecho la presencia institucional no lo es tanto. ¿De veras? ¿Porque tienen que cortarse las calles para hacer procesiones en semana santa? Como ciudadano a mi eso me causa un prejuicio en ocasiones (en honor a la verdad, diré que a mi personalmente solo me lo ha causado en dos ocasiones, dos más que las que debía de haberlo hecho). ¿Y al resto de la gente? Vivimos en ciudades grandes, si a me lo causa a mucha gente más también, gente que va en coche a trabajar, o trabaja con el coche. Sin embargo, cuando se corta una calle por una manifestación, la gente se echa las manos a la cabeza. "Ya están estos gilipollas cortando las calles, ¿no podían quedarse en casa?" Pues el derecho a manifestación en un derecho civil, el derecho a procesión... ¿Existe tal cosa, salvo el derecho que da la costumbre? Solo rezo porque no se institucionalice el derecho a apalear judíos el, que sé yo, 5 de julio. "Es la costumbre" dirán algunos, tras unos años.

Del tema de los crucifijos mejor no hablar. Que un símbolo de índole privada domine la vista de una clase pública, del órgano aleccionador de ciudadanos por excelencia como es una escuela (terrible hecho por otra parte, en el colegio se les embute, se les modela como clones, con ideas compartidas, y no hablo de religión en este caso) es demencial. Tampoco me parecería bien que hubiera un símbolo de Mcdonalds encima del encerado o una tabla periódica de Oscar Mayers ("chicos, el valor periódico del salchichonio es..."). Discutir esto es insultante. Indudablemente al 90% de la sociedad se la trae floja, pero al porcentaje restante no, con los mismos derechos que el resto, como ya hemos visto. A mi nadie me obliga a ir a una Iglesia, así que no me traiga la Iglesia a un aula, o a la de mi progenie.
La financiación, otro tema que nos afecta a todos, creyentes y no creyentes. ¿Porqué una parte de nuestros impuestos va destinada a financiar a una institución privada? ¿Porqué no a otra multinacional cualquiera, en vez de a la de la Iglesia? Es profundamente antidemocrático. Además, como coincide que tenemos un gobierno de chupatintas acojonado de lo que terroristas con sotanas puedan decir de ellos un domingo en misa ante una reducida audiencia de borregos, resulta que les cambian el sistema de financiación por otro ¡que les da más dinero! ¿Que disparate es este? Si el talante de este gobierno consiste en actuaciones como esta, hubiera preferido que gobernasen a golpe de decreto como hizo el PP en ciertos momentos de su segunda legislatura. Al menos así no caerían en absurdos políticos. Que haya una casilla en la renta (¡EN LA RENTA!) que prevea que parte de la declaración individual vaya a este organismo privado es... delirante.

Otro tema incomprensible: los colegios concertados. ¿Por qué el estado financia parcialmente estos colegios? El estado no es una entelequia lejana que no nos afecte, el estado somos todos y nuestros impuestos. NO es una cuestión de que YO no quiera que NO se financien, sino de lo que es de sentido común: habiendo una educación pública, laica, que se dice de calidad (eso es lo que se dice, esa es la teoría, eso es otro debate), ¿Por qué demonios hay que financiar a esta gente para que la gente mande sus hijos a colegios de curas? Si como padre quieres mandar tus hijos a un colegio de curas, te jodes y pagas. No es un derecho que el estado (TODOS) tenga que proporcionarte, ni mucho menos. Y luego pondrán videos a los niños mostrando fetos muertos sobre
lo malo que es el aborto y los ministros de ZP.
La Iglesia además tiene una presencia institucional más terrible todavía a otro nivel, pues es un nivel profundamente antidemocrático e intolerante. Una institución privada que alecciona, de manera continuada, hiriente e insultante, a la sociedad en su conjunto, e intenta imponer al conjunto de la sociedad (creyentes y no creyentes por igual) el conjunto de sus valores. Ellos (ELLOS) se atreven a darnos lecciones de democracia; ellos, que son los intolerantes, los caducos, los que niegan la razón, los que viven en el pasado, los que son del "otro mundo" más que de este "valle de lágrimas". El mundo al reves. Curas que no tienen hijos dando lecciones sobre quien puede adoptar, o parir o abortar. Curas que no se casan hablando del matrimonio. Curas que no follan hablando del condón. Ejemplo de solo hace
una semana. ¿Es esto normal? ¿Pero quien se cree esta gente?

En el fondo está la cuestión de decidir por otros. Lo que interesa en tener borregos en el rebaño, y nunca mejor dicho. Y su corral se está quedando sin ellos. Lo han conseguido a pulso, que duda cabe. Critican al laicismo militante (¿que coño significa eso?) de que les vacía las iglesias y les desprestigian. Quizás, solo quizás, ayude algo el hecho de que el Papa diga en el continente con mayor casos de Sida que no se puede usar condón. O que comparen a un feto con un lince. O que digan que la homosexualidad es una desviación y un pecado. O que no actúen con presteza y determinación ante los casos (escasos, estoy dispuesto a admitir) de abusos a menores. O que cobren por todo.
Dinero, money, cartos. Se trata todo de eso. El problema con el estado es un problema de financiación. Cuando ZP les dio lo que querían, a la semana siguiente ya estaban mendigando más y repartiendo leña desde los púlpitos. Un tema ya manido: la apostasía. Es España es más difícil apostatar, desligándose así de la institución eclesiástica, que darse de baja de una operadora de Internet de bajo coste. Que si papel de no se que, que si hablar con el obispo, que si información cero, trabas y más trabas. ¿Deberíamos darle las gracias a la Iglesia, que se preocupa de nuestra alma inmortal? Lo dudo. La mayor parte de la sociedad española desconoce que la Iglesia cobra por miembro activo de su religión. Como miembro activo se entiende cualquier bautizado, practicante o no. Todos los años, por increíble que parezca, yo, la Planta, quien esto escribe, aporto dinero a la Iglesia católica. Absurdo. ¿Me ganaré un puesto en su cielo a base de estas "contribuciones"?

La simonía, un pecado de acuerdo con la ideología católica, cabalga rampante entre sus filas. Si un párroco del siglo XIV levantara la cabeza y viese lo que se DEBE pagar por casarse, bautizar, hacer la comunión (sacramentos fundamentales para un católico), pensaría que el tiempo en que La Bestia nazca en Belén ya habría llegado y volvería gustoso al mundo de los ya finados. ¿Alguna vez se os ha dado por pensar esto? Se intercambian bienes espirituales (los sacramentos) por un pago monetario de una cantidad variable. Esto no es el funcionamiento de una institución religiosa altruista, sino de una multinacional. Pero de esto no debería hablar, pues en honor a la verdad me limité al principio de este post a hablar sobre la Iglesia en la sociedad, y no de lo que haga a sus fieles o les deje de hacer.
Todo esto lleva a la doble moral. Se predica la tolerancia, y se administran órdenes fulminantes. Pongamos el caso del divorcio. Los curas se oponen al divorcio. Me parece correcto: es coherente con su moral (privada, de nuevo). No tan coherente es el hecho de que me quieran arrebatar ese derecho a mí. Pero bueno, es un debate ya pasado. Sin embargo, en virtud de tal postura, el matrimonio es vinculante y el divorcio es tan solo una condición terrena, a efectos institucionales de la Iglesia. La Iglesia no lo acepta. ¿Porque, como de hecho es el caso, miembros de la sociedad, muy católicos ellos, que se manifestaron en su día fervientemente contra el divorcio, ahora se casan y se descasan y se vuelven a casar casi compulsivamente? ¿Porque la Iglesia de la que son parte se lo permite? En resumen, he aquí un caso de doble moral. Mientras no me afecte, perfecto, pero habitualmente lo hace. "Respeto a los derechos católicos", ellos predican. Pero para ellos no hay otros derechos.
Con esto se concluye mi diatriba acerca de la Iglesia. Sin más me despido hasta la siguiente oportunidad de meterme con otra cosa que merezca la pena.