Ayer, como es habitual los viernes, la progenie se reunió para lo que mejor sabe hacer: enfrentarse en vacíos ataques dialécticos, encizañar y enredar en general. Al contrario que otras veladas, la jornada jueguil de ayer comenzó muy temprano, a las seis de la tarde, cuando pato, planta y paiaso (ppp) se reunieron en la casa de este último. Allí nos enseñó sus dos últimas adquisiciones en juegos de mesa: Twilight Imperium y Through the Ages. Tras ponernos los dientes largos con todo el increible despliegue visual del Twilight Imperium, y por falta de tiempo y conocimiento de las reglas (aproximadamente del tamaño de un diccionario abreviado de esperanto), le hincamos el diente al más que jugoso Through the Ages.
Como juego es realmente sobresaliente. Aun sin conocer las reglas al 100% (a las cuales a buen seguro dimos más de una buena patada) la partida fue dinámica, divertida y dejó entrever el gran potencial del juego, del que solo jugamos en su modalidad más básica. Cuando fueron las 9:30 y recogimos para ir a casa del pato, la sensación general fue de "queremos más".
Aun así, como no, incluso esta agradable tarde no dejó de tener un amargo regusto. Demasiado aterrorizada para mencionarlo, esta pobre planta (justa vencedora de la primera partida) no quiso o pudo sugerir que la victoria en este juego contase para el Rankor, segura del desprecio (y violencia) que generaría dicho comentario. No pasa nada: otro día será.
A continuación, y ya en compañía de la suegra y el moco, tuvimos una muy agradable velada de Team Fortress, Callejeros, pizzas, galletas príncipe y Catán de seis. La partida la ganó nuestro querido paiaso, que en un sorprendente sprint final, se alzó con la victoria, cuando todo apuntaba al moco como vencedor. La suegra sufrió un duro revés a manos de la fortuna, y no pudo hacer nada en toda la partida ( no se puede hacer mucho sin cartas). La suerte que tuvo esta planta por la tarde, se esfumó por la noche, anotando tan solo 3 puntos, al igual que la suegra. Un poco más arriba quedó el pato.



Por lo demás, solo añadir que esta maravillosa velada tuvo una epifanía final digna del mejor relato de terror o de un portentoso giro inesperado de una buena película de intriga. Me refiero como no, a la revelación que la planta realizó hacia el final de la noche cuando ya dudando la suegra de sus propios recuerdos y/o cordura, y siendo acusada por el moco de mentirosa, reveló la identidad del misterioso usurpador de la identidad suegril en la entrada de "tema caliente" bajo el seudónimo "suegra anti-cohen". Como no, se trataba de la propia planta. Dejo los comentarios a quienes allí estuvieron y asistieron a este sorprendente desenlace.